La historia cuenta cómo una lesión de rodilla cambió el destino de Julio Iglesias, quien durante su recuperación descubrió su pasión por la música gracias a una guitarra. Ese giro inesperado lo llevó a ganar el Festival de Benidorm en 1968 con La vida sigue igual, un triunfo que impulsó su carrera desde el anonimato hasta convertirlo en una de las figuras más destacadas de la música internacional.
La historia cuenta cómo una lesión de rodilla cambió el destino de Julio Iglesias, quien durante su recuperación descubrió su pasión por la música gracias a una guitarra. Ese giro inesperado lo llevó a ganar el Festival de Benidorm en 1968 con La vida sigue igual, un triunfo que impulsó su carrera desde el anonimato hasta convertirlo en una de las figuras más destacadas de la música internacional.